06/07/2017 | CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
Lógica en el caos: el vuelo de los jejenes
Un físico del CONICET participó de una investigación internacional sobre la dinámica de movimiento de estos insectos
Jejenes sobre un espejo de agua. FOTO Andrea Cavagna e Irene Giardina (gentileza investigadores)
Jejenes sobre un espejo de agua. FOTO: Andrea Cavagna e Irene Giardina/ Gentileza investigadores

El tema en cuestión es el movimiento de grupos de animales, y lo que se pregunta un físico al respecto es ¿cómo se organizan las especies para tener un comportamiento colectivo? Después de responderla en el caso de las bandadas de estorninos, aves de origen europeo que habitan la región, el investigador independiente del CONICET Tomás Grigera vuelve a abordar esta línea de investigación en un trabajo de científicos italianos, esta vez acerca de los jejenes. La publicación acaba de salir en revista Nature Physics.

“Si bien visualmente los enjambres de jejenes son nubes con cientos de individuos que parecen desordenados, existen interacciones y correlaciones entre ellos. Concretamente, se vio que hay un cierto orden por regiones: en cada sector se arman grupitos en los que están todos apuntando a una determinada dirección durante unos instantes, hasta que en un momento dado se desintegran y vuelven a formarse mirando en otro sentido. Pero siempre la ubicación que tiene un insecto está relacionada con la de otro que se encuentra a una cierta distancia”, explica Grigera, único coautor argentino del trabajo, desde el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (IFLYSIB, CONICET-UNLP).

La conclusión a la que alude corresponde en realidad a una publicación de 2014 en la que sus colegas europeos comenzaron las observaciones. Una vez que supieron que efectivamente los jejenes no estaban cada uno por su lado sino que interactuaban, encararon un segundo trabajo en el que Grigera participó estudiando las trayectorias a través de simulaciones. El objetivo de esta etapa fue mirar dichas correlaciones en función del tiempo. “Conociendo la relación existente entre las direcciones de dos insectos ubicados en distintos puntos, ahora vimos que esas posiciones también tienen que ver con lo que va a pasar a su alrededor. Es lo que se llama correlaciones dinámicas o temporales”, explica.

Así como en la investigación sobre los estorninos se comprobó que, sin seguir a un líder o un destino en particular, los 400 ejemplares de una bandada pueden desviar su dirección de un momento a otro gracias a la transmisión de información ‘entre vecinos’, el comportamiento de los jejenes podría tener una dinámica similar. En ese sentido, el experto explica que “con las aves se vio que debido a la presencia de un depredador, por ejemplo, los que van adelante cambian la trayectoria, y a partir de allí cada individuo mira el movimiento de los cuatro o cinco que tiene alrededor, y los copia. De esa manera, a simple vista se ve el giro del grupo completo”.

De acuerdo al artículo, es probable que el mismo mecanismo sea el que explica el movimiento de ambas especies sólo que, por algún motivo, “los jejenes no lo hacen con tanta precisión como los estorninos, entonces no llegan a ordenarse todos de la misma manera”, describe Grigera al tiempo que subraya la diferencia entre el objetivo que persigue cada uno: mientras que los pájaros se desplazan de un lugar a otro, los enjambres tienen una finalidad reproductiva, ya que son agrupaciones de machos que se estacionan a esperar a las hembras en torno a una fuente de luz o espejo de agua.

Como otro aspecto interesante del trabajo, el autor local señala que el sistema de organización de un enjambre se comporta de manera parecida y por ende puede ser analizado como si fuera un sistema magnético, aunque no tenga nada que ver. “Se trata de una estructura compleja cuyo funcionamiento está atado a muchos parámetros: influencias externas, tamaño de los insectos, velocidad, entre otros. Pero finalmente parece que todo depende de cuál es la longitud de correlación, es decir, la distancia en la cual los movimientos de un individuo y otro están relacionados por la información que se transmite entre los que se ubican en el medio, pero sin comunicación directa de los que están en los extremos. Si uno conoce ese dato puede saber qué factores están involucrados en la determinación del comportamiento colectivo”, explica.

Las observaciones experimentales para este trabajo se realizaron en plazas públicas de Roma durante varias temporadas. La mecánica consistió en disponer distintas cámaras para poder tomar la ubicación y trayectoria tridimensional de los enjambres que se armaban temporalmente. Las muestras correspondieron a tres especies dentro de las familias  Ceratopogonidae y Chironomideae que no habitan nuestra región.

Por Mercedes Benialgo 

Sobre investigación: 

Tomás S. Grigera. Investigador independiente. IFLYSIB.

 

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