19/12/2014 | CIENCIA CON VOZ PROPIA
Historia de un desarrollo experimental exitoso
Vivencias platenses en la cronología del láser desde su creación
Doctor Mario Gallardo durante su estadía en Suecia
El doctor Mario Gallardo, durante sus años de trabajo en Suecia. Foto: gentileza investigador

*Por Mario Gallardo

Pensando la física experimental como el conjunto de disciplinas que tienen que ver con la observación de sus fenómenos y experimentos, el presente relato se relaciona directamente con un exitoso desarrollo puesto en marcha hace unas décadas.

El 20 de octubre de 1966 dos argentinos que estaban trabajando en los Laboratorios de Física de la Universidad de Lund, Suecia, operaron por primera vez un láser. Eran las 10.30 (6.30 hora local), cuando Osvaldo Andrade y yo, becarios de la Autoridad Sueca para el Desarrollo Internacional (SIDA, por su sigla en inglés), poníamos en marcha una estructura experimental que 48 años después todavía se conserva activa en el Centro de Investigaciones Ópticas (CIOp, CONICET-CIC) de La Plata.

Así, en el mismo lugar en el que hoy se levanta el Lund Laser Centre, considerado uno de los laboratorios sobre estudios asociados al láser más importantes de Europa, se iniciaba para los científicos de dicha institución, en general, y para mí en particular, un nuevo camino. Aquel láser de nitrógeno inicial se transformó allí y con la misma estructura experimental en un láser de gases nobles infrarrojo, que fue en 1968 base de mi tesis doctoral.

Los 48 años que han transcurrido desde entonces deben estar incluidos dentro del medio siglo que días atrás se cumplió del primer contacto con el láser de otro investigador del CIOp. Becado por la misma institución sueca, el doctor Mario Garavaglia –también en octubre pero de 1964- participaba en ese momento de la puesta en marcha de un láser de helio-neón. Este importante evento tuvo lugar en la Universidad de Uppsala, Suecia.

A finales de 1967, y tomando coma base la experiencia desarrollada en ese país, en el incipiente Laboratorio Láser del Departamento de Física de la entonces Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) comenzó a operar un láser de nitrógeno con una estructura inicial muy precaria.

A partir del año siguiente, dicha estructura experimental fue incorporando importantes mejoras y a dar lugar a la generación de otros instrumentos de su tipo que serían operados por los jóvenes ingresantes que se sumaban. Pronto, el grupo lograría el desarrollo de un láser de mercurio. Hacia finales de la década y gracias a la donación de un cilindro de gas xenón por parte del doctor José Federico Westerkamp, líder en la Universidad de Buenos Aires del primer grupo que desarrolló un láser en 1962, comenzó una etapa fundamental para el laboratorio.

Una estructura básica similar a la del láser de xenón que continúa operando en el CIOp, se ha convertido en una fuente luminosa generadora de espectros fundamentales para el trabajo científico en Espectroscopia Atómica, parte de la Física que estudia los “colores” que componen la luz emitida por materiales formados por átomos. Esto mismo también fue posible utilizando otros gases como argón, kriptón y neón, dando lugar a la obtención de importantes datos de interés para la comunidad científica internacional.

Con la participación de investigadores suecos, sumada la donación en 1983 por parte de la Universidad de Lund de un espectrógrafo diseñado para obtener espectros en la región del ultravioleta lejano del espectro luminoso, más instrumental del Departamento de Física y de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, los 48 años de trabajo transcurridos han aportado un importante caudal de conocimiento científico y recursos humanos.

El láser multi-iónico de xenón pulsado -tal el nombre que recibe- cuenta con una réplica en el Departamento de Física de la Universidad de Asunción, Paraguay, donada por el CIOp. En este centro, no obstante, todavía se utiliza el original, fundamentalmente para demostraciones, aunque puede dar respuesta a posibles proyectos de investigación.

Por otro lado, los trabajos de espectroscopia atómica, con información extraída de la fuente espectral utilizando xenón y kriptón, acercan al grupo de investigadores en el área a estudios astrofísicos, ya que las tres últimas publicaciones sobre iones de estos gases se relacionan con observaciones que la Estación Espacial Fuse, en EEUU, realizó en una estrella enana blanca ubicada a 1230 años luz de la Tierra.

Esto último es un ejemplo de la importancia que tienen los trabajos en esta disciplina realizados en el CIOp, fruto del uso de una exitosa estructura experimental y experiencia en el tema, cuyos resultados más sobresalientes figuran en los archivos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología con sede en Gaithersburg, EEUU.

*Mario Gallardo alcanzó la categoría de investigador principal del CONICET y se desempeñó en el Centro de Investigaciones Ópticas (CIOp, CONICET-CIC), Unidad Ejecutora de la que fue subdirector y director entre los años 1977-1992 y 1992-2004, respectivamente. Sus investigaciones han versado acerca de Espectroscopía Atómica de gases ionizantes. Asimismo, desde 1968 cosechó una larga trayectoria docente y de investigación en las facultades de Ciencias Exactas e Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).Ha encabezado workshops y seminarios científicos a nivel nacional e internacional. Actualmente está jubilado.

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