10/04/2015 | DÍA DEL INVESTIGADOR CIENTÍFICO
10 de abril: Un homenaje a los tenaces buscadores del conocimiento
Cinco investigadores locales con gran trayectoria reflexionan desde su experiencia personal acerca de la ciencia como carrera y vocación
Dia-del-Investigador
La Carrera del Investigador Científico del CONICET es uno de los pilares del organismo desde su fundación

Instituido en homenaje al argentino Bernardo Houssay (1887-1971), premio Nobel de Medicina y Fisiología y fundador del CONICET, a partir de su fecha de nacimiento, el 10 de abril se conmemora el Día del Investigador Científico en reconocimiento a todos aquellos que dedican su vida a esta tarea que consiste en la búsqueda permanente del conocimiento para desentrañar el funcionamiento de todo tipo de fenómenos, como así también de generar soluciones a problemas específicos.

La Carrera del Investigador Científico (CIC) del CONICET fue uno de los primeros instrumentos en el origen de este organismo, y en el presente continúa siendo uno de los ejes de acción centrales. En total, incluye a cerca de 10 mil personas en el país, de los cuales alrededor de mil se encuentran en La Plata. Cinco de ellos, respaldados por una gran trayectoria, reflexionan a continuación acerca de los sacrificios y las satisfacciones que caracterizan a esta profesión.

“La transmisión del conocimiento a la sociedad le da sentido social a la ciencia”

Doctor Luis Epele

Doctor Luis Epele, investigador superior, director del Centro Científico Tecnológico CCT CONICET La Plata y del Instituto de Física de La Plata (CONICET-UNLP)

La carrera del investigador del CONICET tiene diferentes atractivos y cualidades que la transforman en la mejor opción para hacer ciencia en la Argentina. Estar en ella implica participar en un nivel de competencia de alta calidad. Otra característica es la gran libertad que nos brinda para desarrollar nuestra  vocación científica. Me refiero por ejemplo a libertad de pensamiento y elección del tema a explorar. No hay condicionamientos como podría  ocurrir en otros ámbitos donde se puede investigar pero de acuerdo a los intereses institucionales.

Si bien la carrera no ha sufrido muchas modificaciones, lo que sí ha cambiado es su dimensión como programa de sostén de la ciencia en Argentina, al haber avanzado hacia un sistema científico amplio.  Además de la curiosidad humana por comprender los fenómenos de la manera más fina posible, la ciencia cobra sentido social cuando tiene como saldo final en un gran  porcentaje la transmisión del conocimiento adquirido hacia la sociedad para que ésta lo pueda aprovechar y mejorar su calidad de vida.

Hacer ciencia es la pasión en la búsqueda de comprender fenómenos nuevos, estar en el límite del conocimiento humano. La ciencia, en particular en el marco del CONICET, es un desafío y competencia permanente, más con  uno mismo que con los demás.

Hay que ser paciente, tener concentración, dedicación, y estar dispuesto a entregar muchas horas de vida. Uno no puede hacer ciencia de a ratos. Estar ensimismados en sus propios pensamientos a veces muestra a los científicos como personajes extraños para la sociedad, pero son gente común: sienten, sufren, tienen intereses de todo tipo, y deben acomodar sus actividades tal como sucede en el resto de las profesiones.

Considero que un valor central en esta actividad es el sentido crítico. La ciencia no cree, aunque hay científicos que tienen fe religiosa,  que de alguna manera consiguen disociar la actividad científica de su fe. Pero no son criterios compatibles. La ciencia no puede creer a priori; solamente se consideran reales los fenómenos y los hechos verificables. Este sentido crítico es un sello que uno adquiere con la formación y lo lleva toda la vida. Y otro valor de muchísima importancia es la verdad. En la ciencia no se puede mentir. Es el principio básico para la ciencia y un valor muy importante del sistema científico.

“Quien decide ingresar a la carrera tiene muy clara su vocación”

Doctora Pilar Peral García

Doctora Pilar Peral García, investigadora principal, vicedirectora del Centro Científico Tecnológico CCT CONICET La Plata y directora del Instituto de Genética Veterinaria “Ing. Fernando Noel Dulout” (IGEVET, CONICET-UNLP)

La principal misión de un investigador es dedicarse permanentemente a la investigación original, y esta carrera le permite perfeccionarla, promoverla, y en algunos casos transferirla o aplicarla. Tiene una particularidad: se basa en el conocimiento y el reconocimiento de dicho conocimiento. Se puede acceder por distintos niveles de ingreso que, entre otras cosas, requieren haberse graduado y doctorado como parte de los antecedentes del postulante. Quien decide solicitar ingreso a esta carrera tiene muy clara su vocación.

Pertenecer al CONICET como investigador significa ser parte del principal órgano de la investigación científica y desarrollo tecnológico del país. Sus miembros se incorporan a una red absolutamente federal y cuentan con instituciones de educación superior, centros, institutos y empresas.

El CONICET logra hoy una excelencia reconocida en todo el mundo, y ha mejorado sus estándares comparativos a nivel de publicaciones científicas y patentes de invención. Los cambios en su organización y estructura han tendido hacia un mayor desarrollo de la ciencia en el país. Este impacto se ve reflejado en un marcado conocimiento y reconocimiento de la sociedad en su conjunto hacia la investigación.

Requiere gran dedicació, más allá de ocho o nueve horas diarias. Es un estilo de vida que los que la hemos elegido bien sabemos de alegrías por un experimento exitoso, un trabajo publicado, un subsidio recibido…o todo eso mismo en su versión fracaso, pero siempre considerando el goce que nos produce trabajar en lo que nos gusta. Y más aún para las mujeres, ya que gracias a nuestra capacidad innata de realizar varias tareas a la vez, podemos llevar adelante investigación, gestión y familia, sin dejar de lado esa pasión que solemos poner en todo lo que decidimos hacer a costa de perder horas de sueño o esparcimiento.

“Es la mejor opción si no se persigue otro interés que la generación de conocimiento”

Doctor Félix Requejo

Doctor Félix Requejo, investigador principal y director interino del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA, CONICET-UNLP)

La carrera del CONICET es una de las pocas opciones para quien quiera dedicarse a la investigación, sobre todo si no quiere que esté sesgada por otro interés que no sea la simple generación de conocimiento. Además, es el organismo de mayor envergadura para hacerlo.

Entre los cambios que ha experimentado en los últimos años, destaco aquellos que no registran antecedentes en la historia de la investigación científica de nuestro país, como por ejemplo el enlace de esta actividad con la comunidad en general. Se trata de tener un cable a tierra, en el sentido de que las reglas para la generación de conocimiento científico son claras para cualquier investigador, pero lo que nunca fue claro es para qué investigábamos. Considero que se alcanzó un grado mayor de madurez al salir del encierro y tener un propósito concreto que permita retribuir a la sociedad todo el esfuerzo que hace para mantener este sistema.

Quien realmente quiera dedicarse a la ciencia no debe estar pensando en llenarse de dinero o hacerse famoso. Al menos en mi experiencia, lo que requiere es mucha pasión, y no porque otras actividades no lo hagan, pero claramente la investigación científica implica un gran convencimiento porque en general uno trabaja solo o con pequeños grupos, y no tiene un feedback inmediato del afuera para darle aliento. Desde no contar con el dinero para un subsidio, o ver rechazado un proyecto, o sufrir demoras por una falla en un equipo, por ejemplo, son muchas las vicisitudes que uno no controla y que fácilmente lo podrían desalentar si no tuviera una profunda pasión por seguir adelante.

También hay sacrificios, y creo que uno de ellos es el familiar; es un tema delicado y hay que ser cuidadoso. Es difícil mantener un equilibrio entre el tiempo que a veces insume lograr un resultado exitoso de un experimento, en el que no se le puede decirle a la naturaleza que aguarde para reaccionar en otro momento; uno tiene que estar ahí. Y lo mismo en la familia; no se le puede pedir a un hijo pequeño que espere a crecer mientras se está en el laboratorio, entonces ahí surgen ciertas incompatibilidades en algún punto, que son complejas de resolver, aunque no imposibles.

“Investigar significa tener gran apertura frente a distintos pensamientos”

Doctora Gloria Chicote

Gloria Chicote, investigadora principal y directora del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IDHICS, CONICET-UNLP)

Creo que las oportunidades que brinda el CONICET son muy concretas: permite vivir del trabajo como investigador. En muchos otros países e instituciones, esto se circunscribe a proyectos o a contratos que tienen un comienzo y un fin, mientras que nosotros tenemos una carrera en la que, si toda la investigación evoluciona coherentemente, se llega hasta el momento de la jubilación.

Me parece que es un organismo pionero en Latinoamérica y también en ámbitos europeos y norteamericanos. Se destaca por dar esa posibilidad de la continuidad laboral y el marco institucional de sus investigaciones.

Las áreas fundamentales y pioneras desde la creación del CONICET fuero las ciencias exactas y naturales, mientras que las tecnológicas y las sociales llegaron un poco más tarde. Un signo sustancial de los últimos 15 años es el gran desarrollo de las ciencias sociales: el ingreso de investigadores conforma hoy un CONICET dividido en cuatro áreas científicas con aproximadamente la misma cantidad de investigadores en cada una.

En cuanto a mi carrera, la razón y la posibilidad de que se haya desarrollado es mi pertenencia al CONICET, al sistema científico y a la universidad. El aporte que intenté hacer a las humanidades, a la teoría y crítica literaria, al estudio de las literaturas argentina y española, a la importancia del español, nuestra lengua; todo fue gracias a las oportunidades que me dieron las instituciones nacionales. Y también debo decir que tuve acompañamiento para compatibilizar mi realización personal como mujer, madre de tres hijos, y que en ningún momento lo vi como un obstáculo.

Al pensar en los valores que me ha aportado el desempeño profesional, se me ocurre toda la apertura que significa investigar. Hacerlo en cualquier área implica abrirse: para que el conocimiento ingrese hay que tener una actitud de apertura. Me refiero a poder abrirme a distintos pensamientos y teorías, sobre todo en el siglo XX, tan revolucionado por distintas perspectivas filosóficas, políticas y económicas.

“La ciencia imprime a la sociedad un carácter emancipador”

Doctor Carlos Della Védova

Carlos Della Védova, investigador superior y director del Centro de Química Inorgánica “Dr. Pedro J. Aymonino”

La colosal revolución científica que vivimos actualmente en nuestra Argentina, y que tuvo su origen a partir de 2001-2002, está en plena marcha. Desde ese entonces el país apostó a fomentar sus recursos estratégicos y genuinos, todos ellos amalgamados en el conocimiento.

Enmarcado dentro de este apoyo fenomenal ya sostenido por más de una década cabe destacar también que el investigador científico representa uno de los miembros privilegiados de nuestra sociedad. La inmensa mayoría de nosotros se ha formado en la escuela pública, primaria, secundaria y universidad, sustentados estatalmente con becas internas, postdoctorales y externas. Esta realidad se mantuvo invariante durante momentos diversos en nuestra historia reciente.

La ciencia imprime a la sociedad un carácter emancipador, confiere al hombre una forma de razonar, actuar, de conocimientos, discernimientos y de instrumentos para integrar esos saberes y aumentar su bienestar y capacidad de transformación de todo lo que lo rodea para sentirse más pleno individual y socialmente. El investigador se entrega con empeño al quehacer científico y lucha por una superación constante. Amplía continuamente sus nexos con el exterior y admira con satisfacción los logros de sus colegas en todo el mundo. Uno de sus privilegios singulares lo constituye la posibilidad de insertarse en cualquier tipo de sociedad ya que todas tienen ciencia, y naturalizar la existencia de diferencias.

Después del quiebre de los años 2001-2002 se emprendió una política tendiente a una masiva recuperación de los recursos humanos. La reversión de esta pendiente significó un hecho histórico al que luego se le sumó una fenomenal actualización del equipamiento y subsecuentemente de la parte edilicia.

Sin dudas la labor científica tiene un amplio reconocimiento social. El rasgo fundamental de un investigador es quizás la curiosidad. Uno de sus gustos es el de estudiar, no darse por vencido, mantenerse enhiesto con temas y problemas que le llevan a transitar muchas veces el límite cercano a la frustración. Pero sigue, intenta, vuelve a batallar y triunfa.

Estamos en un momento especial, positivo, grato, esperanzador, las luces que ahora se emiten llegarán a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos si sabemos conseguir continuidad, sostén, sustento, persistencia y consecuencia. Estamos en el momento en que se nos ha devuelto la Patria.

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